Lutero ¿La Reforma o una reforma? (II)

El asunto de Lutero siguió su curso según los procedimientos eclesiásticos. En 1520, Roma publicó la bula Exsurge Domine, por la que se condenaban las herejías de Lutero y se le obligaba a retractarse.

Pero Lutero no estaba dispuesto a obedecer. Al enterarse que en Colonia se habían quemado sus obras por mandato del nuncio apostólico, el propio Lutero encendió una hoguera en la plaza de Wittenberg y arrojó a las llamas la bula Exsurge Domine y los volúmenes del derecho canónico. Algunos días más tarde, el papa excomulgó a Lutero.

La posición de Lutero era arriesgada. Roma, a causa de la distancia y la enemistad con Alemania, no podía hacer gran cosa contra él; pero ¿y las autoridades civiles? En 1521, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, convocó a una dieta en Worms donde se trataría el tema luterano. En ella, Lutero no se retractó de sus escritos y al abandonar la reunión fue declarado proscrito del imperio, mientras declaraba a sus amigos: “Acabo de atravezar la hoguera”.

DibujoPero Lutero tenía ya entonces suficientes partidarios, y muy poderosos. Al regresar de Worms, unos jinetes a las órdenes de Federico de Sajonia simularon un rapto y lo condujeron al castillo de Wartburgo. Allí permaneció casi un año mientras muchos de sus enemigos lo creían muerto.

Inmediatamente después de la dieta de Worms, toda Alemania se agitó a causa del problema religioso. El monje que había osado enfrentarse con el papa y el emperador se convirtió en un símbolo. El movimiento reformista brotaba por doquier con una potencia explosiva, de la mano de la poderosa burguesía ascendente.

Pero si, en verdad, debían su origen e impulso inicial al ejemplo que dio en su día el monje sajón, su contenido doctrinal era a menudo muy distinto de la doctrina luterana. De las enseñanzas de Lutero, sólo parecían haber entendido el “romper con Roma”, mientras que sobresalían conceptos como el de independencia nacional, la abolición de la autoridad obispal para dirigir la vida religiosa, y la expropiación de sus bienes. “La Reforma” se manifestó en las ciudades alemanas como una reacción de los laicos contra la empresa clerical.

En este clima, las revueltas populares se hicieron crónicas y las Dibujo2rebeliones, de carácter social más que religioso, estallaron por toda Alemania. Ante tales violencias, Lutero no podía permanecer callado: publicó una Exhortación a la paz, en la cual reclamaba la sumisión de los campesinos y la moderación de los nobles. En vano recorrió personalmente los campos; la gente, convulsionada, profería amenazas contra él. Su postura se endureció aún más a través de escritos que llamaban a la represión de los campesinos.

Se ha reclamado mucho a Lutero su actitud conservadora hacia el final de sus días. Para comprenderla hay que recordar que nunca había intentado dar un contenido social o político a sus afirmaciones sobre la libertad cristiana: sus intenciones fueron desde el principio propulsar una reforma dentro de la Iglesia. Pero la realidad social de la Alemania tardomedieval se encargó de convertir sus ansias de reformulación religiosa en un verdadero movimiento revolucionario que excedió los límites del pensamiento teológico, y cuya importancia llevó a los historiadores a llamarlo La Reforma.

Fuentes:

  • Atlas histórico y síntesis cronológica, vol. 2, Editorial Codex, Madrid, 1967.
  • Venard, M.: Los Comienzos del Mundo Moderno, El Mundo y su Historia, Argos Barcelona, 1970.

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